Hace mucho que no me pasó por aquí pero la verdad es que no me siento con ganas de nada.
Mis clases de pintura se acabaron y no muy bien ya que el último día no pude ir porque estaba enferma, pero no todo quedó ahí, las cosas siguieron empeorando porque los intensivos de verano tampoco los pude hacer y para colmo tuve que darme de baja del campamento, lo que psicológicamente fue un mamporro gordo para mí ya que a pesar de no estar muy convencida porque tenía miedo de que se me volviesen hacer escaras me armé de valentía y decidir, porque además tenía ganas de ver algunas personas.
Y os preguntaréis que es lo que está pasando ahora, pues bien no es ni más ni menos que me ha salido otra escara en el talón derecho, y como siempre sin avisar, sin saber por qué.
Para por lo menos sentirme algo útil decidí apuntarme al gimnasio pero como siempre ahí vienen de nuevo las dichosas barreras, no hay ni un solo aparato adaptado a personas con movilidad reducida, las taquillas son en pozo para que quepan más cosas, por lo que las altas no puedo acceder porque están altas y a las bajas tampoco puedo acceder porque quedan demasiado bajas. Como siempre todo pensado para la gente «normalizada” porque en este país lo «fuera de lo normal»es algo que no se contempla, que se mira raro, solo por el hecho de ser diferente. Ahí tengo que dar las gracias a Sergio por la semana que estuvo conmigo entrenando a David por todo lo que está luchando conmigo ahora, aunque a veces le desespere un poco porque no sepa como ayudarme del todo.
Ayer hubo elecciones al presidente del Gobierno y pasó algo muy incierto y que por lo que cuenta la gente hacía mucho que no pasaba, y es que ni PSOE mi PP pueden gobernar solos, esto quiere decir que tienen que buscar apoyos y la cosa ahí se pone difícil así que seguramente tendremos que ir a unas segundas elecciones, pero de momento seguimos gobernados por la izquierda sin que nos quiten nuestros derechos y nuestra libertades. Porque el día que vuelva a entrar la derecha retrocederemos desde el año 2023 al año en el que mis abuelos eran jóvenes y lucharon por todos los derechos y deberes que tenemos hoy y luego nació mi madre y le tocó seguir a ella luchando para que siguiesen la mismas cosas que ya se habían conseguido e incluso más, porque en la vida de mi madre nunca ha sido fácil, cuando me tuvo a mí nunca pensó en dejarme tirada a pesar de no tener apoyo de nadie pero sabía que a partir de ahí todo iba a dejar de ser de color de rosa porque sacar adelante una hija con una discapacidad severa en este país es algo bastante complicado, porque no hay ayudas de ningún tipo y las pocas que hay no son suficientes para cubrir todos los gastos del día a día.
Tendríamos que volvernos a echar a la calle como ya se hizo hace años, para exigir nuestros derechos, exigir más plazas en residencias para que nuestros padres puedan tener una vejez digna y no cuidandonos a nosotros, que lo hacen con todo el cariño del mundo pero hay muchas veces que ya no pueden hacerlo y lo siguen haciendo por no dejarnos desatendidos. Vergüenza le debería dar al gobierno que una madre con una fibromialgia entre otros problemas de salud con casi 70 años de edad siga atendiendo a su hija discapacitada, y su padre rozando los setenta con varios problemas de hernias, varios conatos de cáncer, afortunadamente curados… Sea por èl a pesar de todo lo que tiene encima por lo que yo me puedo seguir quedando en casa, porque si no ya hacía años que yo estaba metida en una residencia. Ahora viene la pregunta del millón:¿Qué pasa si una persona discapacitada no quiere irse a su casa pero donde vive no la puede seguir atendiendo? El PSOE prometió hacer algo para estos casos pero como siempre somos los eternos olvidados y en cuatro años a Sánchez no le ha dado tiempo de pararse ni un solo minuto a pensar qué hacer con nosotros, pero en fin espero que en su conciencia quede porque miles de discapacitados siguen esperando a poder salir de casa porque no tienen ascensor en su vivienda, otros tantos seguimos esperando a que nos arregle en la calle maldita que se nos levantan los baldosines una y otra vez y no hay forma de que alguien de con la solución correcta, todos los discapacitados vemos con cara de tontos como hay descuentos para los jóvenes para que puedan salir los fines de semana y los abonos de tercera edad ya son completamente gratuitos porque claro ya están jubilados y tienen que salir mucho, pues bueno el abono de discapacitados con la rebaja del gobierno creo que cuesta 3 y algo pero es que no me cabe en la cabeza que una persona de la tercera edad o un joven tengo más derecho que una persona con discapacidad, porque si lo miramos bien igual que una persona de 65 años yo a los 36 también estoy jubilada, entonces creo que tendría el mismo derecho partiendo de la base de que también estoy jubilada. Pero ya no es eso, es que si un joven tiene derecho a moverse a precios más reducidos un discapacitado también, empezando porque tiene los mismos derechos y continuando porque tiene todo más complicado, y os preguntaréis por qué, pues bien, porque una persona con discapacidad no puede coger cualquier medio de transporte, ya que muchos de ellos no están adaptados y los que lo están, no tienen el suficiente mantenimiento como para poder decir que ese vehículo es accesible al 100% porque la mayoría de las veces no funcionan y tenemos que estar esperando en la parada a que venga un segundo y hasta un tercer autobús.
Con metro pasa exactamente lo mismo, pero de una forma distinta, es decir que si cuando voy a la parada el ascensor no funciona o cuando llego de un sitio el ascensor no funciona bien no puedo bajar o no puedo subir a la calle, en estos casos se supone que hay una empresa de rescate que nos sube hasta la calle pero tenemos que andar esperando a que nos vengan a buscar y pueden tardar hasta tres horas, o sea todo un despropósito.
A estas alturas de la jugada pedir un eurotaxi es prácticamente imposible porque nuestro querido alcalde se ha cargado el servicio que con tanto esfuerzo habían mejorado sus trabajadores y el gobierno de las izquierdas, pero han bastado solo cuatro años para dejar a la gente sin trabajo, ya que muchos taxistas que no era suyo el taxi han ido a la calle y además han hecho que muchos conductores volviesen a elegir el taxi normal por el gasto que supone comprar uno adaptado, teniendo en cuenta que es el conductor el que tiene que pagar toda la conversión de la furgoneta. Pero todo esto es debido a que nuestro alcalde y nuestra presidenta como viene siendo desde hace unos años por parte del PP van a por lo privado, en este caso uber y Cabify, dejando sin servicio a las personas con discapacidad, ya que ninguna de las dos empresas tiene vehículos para llevar correctamente a dicho colectivo.
Pero sí señores, disfrutad de lo votado cuando vengan los recortes, que digo, cuando vengan más recortes, y cuando vayamos al médico tengamos que pasar la tarjeta de crédito, testaros al loro porque esto al ritmo que vamos no va a tardar en llegar. Eso sí, disfrutarlo calladitos, sin ninguna queja.
Y ahora para terminar viene lo gordo, tanto PP como PSOE lo tienen muy complicado para pactar, así que, ¿Quién sera capaz de conseguirlo?
Creo que estamos llamados a unas nuevas elecciones y ojalá la gente en estas vote con un poco más de cordura para que podamos seguir teniendo un un gobierno progresista y no nos despertemos un día en vez de en el 2023 hace ochenta años atrás, donde a los discapacitados les cortaban la cabeza y a la mujer se la dejaba en casa sin trabajar y lavando platos y haciendo la casa.